André Green. El pensamiento clínico: contemporáneo, complejo, terciario

Estoy seguro de que me comprenderan si les digo que, siendo el ultimo panelista del ultimo panel, me siento dividido entre las ganas de continuar nuestros intercambios y la tentacion de ≪descorchar el champan≫ para empezar ahora mismo a festejar el exito que, por su fecundidad intelectual y por su clima de entusiasmo, ha tenido este Primer Encuentro Internacional Andre Green, este inmejorable festejo del decimo aniversario del Espacio Andre Green.

pensamiento-clinico-articulo02Hablando de Andre Green y de encuentros vibrantes quiero compartir un recuerdo, que nos hara entrar en tema. En el ano 2006 el organizo y presidio el coloquio abierto ≪Unidad y diversidad de la practica de los analistas≫ de la Sociedad Psicoanalitica de Paris. Fui invitado a participar del panel de apertura, y logicamente asisti al resto del coloquio. Todavia recuerdo el impacto de sus palabras de cierre sobre los miles de colegas alli reunidos:

Es posible que los historiadores del psicoanálisis marquen el fin de los años 1000 y el comienzo de los años 2000 distinguiendo en nuestra disciplina lo que propongo llamar el giro del milenio. Hoy, cuando algunos esperan con impaciencia la muerte del psicoanálisis, yo por mi parte veo el signo de una renovación, la inauguración de una etapa que lo hará salir de los peligrosos impasses en los que había caído.

Creo que este giro renovador que avizoraba André Green para el psicoanálisis puede reconocerse en su obra. Orientado «hacia un psicoanálisis del futuro» (Green, 2003), este «giro del año 2000» (como podemos llamarlo por analogía con el revolucionario «giro del año 20» en la obra de Sigmund Freud) corresponde al lanzamiento del proyecto de un nuevo paradigma psicoanalítico contemporáneo para superar la crisis de los modelos post freudianos (kleiniano, lacaniano, hartmanniano, etcétera). Este giro comporta en el recorrido de André Green un doble trabajo, individual y colectivo. En este último aspecto se destaca su rol en el lanzamiento y la animación de un amplio movimiento instituyente (transinstitucional y plurigeneracional) impulsando
internacionalmente la producción contemporánea mediante la realización de coloquios, grupos de investigación, números especiales de la Revista Francesa de Psicoanálisis, y varios libros colectivos.

En esta etapa la obra de André Green desarrolla por un lado reflexiones y aportes para construir una nueva matriz disciplinaria contemporánea: freudiana, compleja, pluralista, de frontera. Por el otro lado produce una profundización de sus propios temas de investigación y de su modelo personal. Cada una de estas vertientes se expresa en dos importantes obras «inaugurales» de este período. Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo (2002a) procura brindar a la vez una cartografía de los desafíos que definen el campo contemporáneo y una brújula teórico clínica para orientarse.

En El pensamiento clínico (2002b) encontramos los dos ejes temáticos principales que marcarán sus escritos tras el giro del año 2000. El primero se centra en el estudio de la destructividad: abarca desde el trabajo de lo negativo en las estructuras no neuróticas hasta la revisión de la teoría de la pulsión de muerte. El segundo corresponde a una renovada y renovadora reflexión acerca de la clínica, que apunta a desarrollar un nuevo modelo clínico terciario, un modelo específicamente contemporáneo. Este eje se organiza en torno a la introducción de la noción de pensamiento clínico.

«El pensamiento clínico es definido como el modo original y específico de racionalidad surgido de la experiencia práctica. Corresponde al trabajo de pensamiento puesto en marcha en la relación del encuentro psicoanalítico» (2002b). A la destructividad radical revelada en ciertos modos de funcionamiento limítrofe responde dialécticamente la profundización de la creatividad del trabajo del analista.

Inscripto en el centro mismo del proyecto de un nuevo paradigma contemporáneo, no es de extrañar que el pensamiento clínico sea un concepto que conjuga dos grandes vertientes. Una pertenece a la epistemología y la otra a la teoría de la clínica y de la técnica.

El pensamiento clínico y el paradigma de la complejidad

Desde un punto de vista epistemológico puede decirse que el pensamiento clínico es la forma psicoanalítica del pensamiento hipercomplejo (Morin, Atlan, Castoriadis). Su autor inscribe explícitamente al pensamiento clínico (y a su vez procura inscribir al pensamiento psicoanalítico contemporáneo) dentro del paradigma de la complejidad –del que señala que Freud ha sido un precursor–. Es lo que en otros términos (anteriores pero aún vigentes) Green llama «lógica de la heterogeneidad» (1998).

Esta perspectiva se remonta al fin de los años 70, en que nuestro autor inicia un fecundo y prolongado diálogo interdisciplinario con los pensadores «complejos». Un intercambio cuyos frutos pueden leerse tempranamente. Un ejemplo: «La vida es un desorden fecundo» (1979) sostiene en línea con las nuevas teorías de la autorganización que reformulan las relaciones entre organización y caos, entre azar y determinismo. Otro ejemplo: en «Pensar la epistemología de la práctica» (1986) considera al psiquismo como un «sistema abierto» y define al proceso analítico como «una autodesorganización bajo libertad vigilada».

Epistemológicamente en la formulación de la noción de «pensamiento clínico» la referencia a la clínica tiene un sentido preciso y programático. Por un lado refiere a la singularidad del pensamiento psicoanalítico por su afinidad con los procesos inconscientes, a nivel intrapsíquico tanto como intersubjetivo. Afinidad en cuanto a sus contenidos heterogéneos y a sus diversas lógicas. Por otro lado la referencia a la clínica define a este pensamiento en relación con una praxis motorizada por un proyecto de transformación, orientado hacia la emergencia de una subjetividad autónoma. En estos sentidos el psicoanálisis es un modo de pensamiento singular, irreductible al pensamiento corriente tanto como al pensamiento tradicional, científico o filosófico.

«Insistiré en nuestro apasionante objeto de estudio, ejemplo de complejidad epistemológica» (2002b). La idea de la especificidad del objeto, su recorte gracias al encuadre como condición del método, ha marcado el pensamiento de André Green desde sus tempranas diferencias con Jacques Lacan (a quien critica las extrapolaciones de otras disciplinas como la lingüística o la antropología) hasta sus tardías polémicas con el ex presidente de la ipa Robert Wallerstein. En su último intercambio en el Newsletter de ipa a fines de los años 90 encontramos lo que me parece uno de los antecedentes inmediatos de las ideas que cristalizan en el concepto de «pensamiento clínico».

Oponiéndose a cierta ideología positivista ligada a la «investigación cuantitativa» y a los ideales empiristas de objetividad, Green subraya la singularidad del pensamiento del analista durante la sesión y su importancia epistemológica para la investigación y la producción en psicoanálisis. Al final de su artículo «¿Qué clase de investigación para el psicoanálisis?» (1996a) leemos:

Habiendo reflexionado mucho acerca de la presente crisis del psicoanálisis tal como se manifiesta en los congresos de la ipa, he llegado a la conclusión de que el mayor riesgo para el futuro del psicoanálisis es la declinación y posible caída del pensamiento psicoanalítico, del espíritu del psicoanálisis,
del estado mental específico que habita al analista durante su trabajo y su pensar. Nuestra misión es mantener vivo este espíritu.

Su interlocutor es el impulsor de una iniciativa para superar la grave fragmentación del psicoanálisis en escuelas rivales, que propone que la clínica podría ser una base en común («common ground»). Dice que no entiende a qué se refiere Green con eso del «espíritu» del psicoanálisis. Para aclararlo, en su «respuesta a Robert S. Wallerstein»
(1996b) escribe:

En cuanto al «espíritu» del psicoanálisis, estoy seguro de que cualquier analista practicante de «tiempo completo» (full time) puede comprender a qué quiero aludir. Podríamos decir que se trata de aquello que constituye el fundamento (ground) de la identidad psicoanalítica trabajando […].
A veces hay una sensación de que esta (identidad) se encuentra bajo la amenaza de eclipsarse o desaparecer bajo diversas influencias. Algunas corresponden a factores externos y otros internos al psicoanálisis. Mi énfasis en el estado mental del analista operando en la sesión quizás pueda aclararse más. En el contexto de la presente discusión hablar del abordaje altamente subjetivo del analista no solo implica oponerlo a los métodos «objetivos» de la investigación cuantitativa; sino subrayar el peculiar –si no único– funcionamiento de la escucha del psicoanalista.

Luego agrega:

Aludo a las oscilantes, alternantes y provisionales construcciones que van teniendo lugar, a veces simultáneamente y a veces consecutivamente, durante el trabajo psíquico. Este trabajo psíquico debe ser puesto en relación con conocidos procesos análogos como el trabajo del sueño, el trabajo de duelo y demás.

Y concluye:

Todavía se está buscando un método de investigación que sea coherente, no solo con el contenido del psicoanálisis sino con el tipo de pensamiento que es su verdadero objeto. Lamento decir que mi impresión es que el método adoptado hasta ahora [de la investigación empírica y cuantitativa] ha distorsionado la naturaleza del objeto. Si como dice un dicho «la prueba del budín está en comerlo», que éste sea indigerible debería ser una evidencia aun más fuerte.

En 2001 escribe el articulo ≪La crisis del entendimiento analitico≫para un numero especial internacional de la Revista Francesa de Psicoanálisis(≪Principales corrientes del psicoanalisis contemporaneo≫) queel mismo idea y edita. El texto es recogido para cerrar El pensamientoclínico. Alli senala que en lugar de extrapolar los metodos (e ideologias)de otras disciplinas, se requiere una ≪investigacion sobre la investigacion≫para desarrollar un abordaje apropiado al objeto del psicoanalisis. ≪Elsentido no es un observable≫, dice Green. ≪La psique hace senales≫: se laspuede reconocer y estudiar como signos, pero no mediante un abordajedirecto, empirico ni cuantificable.

El dispositivo metodologico ideal paraesta investigacion es el del encuadre analitico, condicion de posibilidadde la relacion analitica y de la constitucion del objeto analitico.Entre otros peligros Green advierte contra la amalgama y la dilucionde la teoria analitica en una psicologia general, de raiz evolutiva, cognitivao neurocientifica.

Tambien contra la extrapolacion de protocolos deinvestigacion provenientes de diversos ambitos academicos.Creo que lo esencial de la investigacion en psicoanalisis debe situarsedel lado de la practica y la clinica psicoanalitica, cuya referencia es indispensablepara mantener el rumbo del pensamiento en ese ambito. Elpsicoanalisis es la ciencia fundamental del psiquismo y no remite a otrasciencias fundamentales de las que seria tan solo una aplicacion [2002b].Para la construccion de un paradigma contemporaneo, el autor deLa causalidad psíquica apuesta por la relacion interdisciplinaria con laepistemologia de la complejidad. En ≪Hacia un psicoanalisis del futuro≫(2002c) –su ponencia en el historico coloquio ≪El trabajo analitico≫ queorganizo en la unesco– concluye del siguiente modo:Henos aqui procurando orientar la investigacion futura. Para afrontarel psicoanalisis del manana se requiere un pensamiento nuevo. Esta engermen en la obra freudiana aunque se lo suele ignorar. Es el pensamientohipercomplejo que Edgard Morin nos ha ayudado a conocer mejor. Elmismo reposa sobre tres principios:

  • La complejidad dialógica, que afirma que la relación es más importante que los términos que ella reúne. Ella supone al menos dos términos. No voy a desarrollar, pero sí a mencionar, la coincidencia con lo que el psicoanálisis contemporáneo denomina la terceridad.
  • La recursividad, que nos obliga a no separar esquemáticamente las causas y los efectos. Pues la causa produce efectos que retroactúan sobre la causa; y el efecto deviene a su turno causa. Es lo que se denomina «curva recursiva». Y el après-coup y la resignificación nos han preparado para comprender fácilmente esta causalidad no lineal.
  • El punto de vista hologramático: la parte está en el todo que se reencuentra él mismo dentro de la parte. Y el todo está en la parte que a su vez está en el todo.

Pensar (en) la clínica: el pensamiento terciario

La otra dimension que impulsa y define la conceptualizacion del pensamientoclinico corresponde, como dijimos, a la investigacion de la practicacontemporanea, definida por su exploracion de los limites de la analizabilidad.≪.Como funciona en la sesion la mente del psicoanalista contemporaneo?≫ podria ser una pregunta que define esta vertiente. El pensamientoclinico es el pensamiento de, y en, la practica contemporanea.La nocion de pensamiento clinico participa de la construccion de unmodelo que aspira a integrar los aportes y superar las limitaciones de losmodelos freudiano y post freudianos. En su nucleo propongo distinguirel ≪trabajo psiquico del analista≫ como un eje conceptual que incluye yarticula las nociones de escucha, atencion flotante, contratransferencia,imaginacion analitica.

Convergen con las nociones de matriz activa (dialogica)del encuadre y encuadre interno del analista en el desarrollo de un≪pensamiento terciario≫ (Urribarri, 2005, 2010).En lo que sigue quisiera dar cuenta de algunos aspectos centrales delpensamiento clinico y del modelo clinico contemporaneo. Entre otrosaspectos referidos al funcionamiento del analista voy a destacar los cambiosintroducidos en relacion a la contratransferencia, a la vision del funcionamientomental del analista.

Es decir, al pasaje desde un ≪conceptototalizante≫ de la contratransferencia (que incluye la totalidad del funcionamientodel analista y que es el nucleo del modelo clinico post freudiano)hacia una ≪concepcion encuadrada≫ de la contratransferencia dentro deuna mas amplia y compleja vision contemporanea de la escucha y del trabajo del analista. Se trata de un cambio de paradigma en la tecnica. Lacontratransferencia pasa de ser un concepto marco (que ordena a los demas)a un concepto enmarcado, que se subordina e integra al pensamientoclinico –nucleo dinamico de un pensamiento terciario.

El trabajo psíquico del analista y el modelo clínico contemporáneoPara abordar el modelo contemporaneo debemos situarlo en relacion alfreudiano y al post freudiano. Esquematicamente puede senalarse que enel modelo freudiano la teoria se centra en el conflicto intrapsiquico; laspsiconeurosis de transferencia constituyen el cuadro clinico paradigmatico,de referencia, que ilustra y confirma el modelo; la practica apunta alanalisis de las resistencias, y la cura pasa por la disolucion de la neurosisde transferencia. La tecnica se basa en la asociacion libre y la atencionflotante, siendo necesariamente la contratransferencia un obstaculo.

Por su parte, los modelos post freudianos desplazan el foco de la teoriasobre el objeto (en unas regiones como relacion de objeto, en otras comolazo estructural con el Otro/otro) desarrollando una perspectiva predominantementeintersubjetiva o relacional; correlativamente la tecnica semodifica acentuando el rol central del analista (del objeto de la transferencia):en la corriente anglosajona se prioriza la contratransferencia y en lalacaniana se destaca el deseo del analista; en la clinica el funcionamientopsicotico (y secundariamente el de los ninos) es tomado como referenciacentral, paradigmatica.El modelo contemporaneo propone una nueva sintesis o matrizdisciplinaria. La teoria concibe al sujeto psiquico como proceso heterogeneode representacion que simboliza las relaciones en y entre lointrapsiquico (centrado en la pulsion) y lo intersubjetivo (centrado en elobjeto). Forma psicoanalitica del pensamiento complejo, la perspectivametapsicologica contemporanea acentua la heterogeneidad, la procesualidady la poiesis o creatividad del psiquismo. En la clinica los casoslimite devienen los nuevos cuadros paradigmaticos. Ello promueve laexploracion/extension de los limites de la analizabilidad y de las posiblesvariaciones del metodo.

La introduccion del concepto de encuadre inauguraun esquema triadico (encuadre/transferencia/contratransferencia)del proceso analitico. En el modelo contemporaneo tiene un rol central la introducciony elaboracion del concepto de encuadre. El encuadre se distingue de lamera situacion material y se concibe como una funcion constituyente delencuentro y del proceso analitico. De naturaleza transicional (entre larealidad social y la realidad psiquica), el encuadre es institucion y puestaen escena del metodo analitico, de su nucleo dialogico y de su matriz intersubjetivasimbolizante.

El encuadre instituye el espacio analitico, quees un tercer espacio que hace posible el encuentro y la separacion (ladiscriminacion) entre el espacio psiquico del paciente y el del analista.Contencion y distancia: el encuadre delimita el espacio potencial que haceposible la comunicacion analitica. Su estatuto es a la vez clinico y epistemologico:el encuadre es condicion de la constitucion del objeto analitico(Green), objeto tercero, distinto del paciente y del analista, producido porla comunicacion de cada pareja analitica singular.Desde el ano 2000 el autor de El pensamiento clínico produjo numerosostrabajos de revision de los fundamentos de la tecnica y de la clinica desdeel punto de vista metapsicologico de la relacion entre lo intrapsiquico y lointersubjetivo (acerca de la contratransferencia, el proceso, la interpretaciony, muy especialmente, del encuadre).

Estas teorizaciones estan ligadas a intervencionespolemicas, que apuntan principalmente a sostener el caracterpsicoanalitico de la practica con variaciones del encuadre –como la ≪psicoterapiaanalitica≫, o el trabajo ≪cara a cara≫–. Green propone distinguir en elencuadre entre una fraccion variable y una fraccion constante. La fraccionconstante corresponde a la ≪matriz activa≫, de naturaleza dialogica, constituidapor la asociacion libre del paciente acoplada con la escucha flotantey la neutralidad benevola del analista. Matriz dialogica que forma el nucleode la accion analitica, cuyo agente es la pareja analitica, con independenciarelativa de las formas de trabajo.

La fraccion variable constituye una suertede ≪estuche protector≫ de la matriz activa, y corresponde a las disposicionesmateriales, secundarias, tales como la frecuencia, la posicion del paciente,y los diversos aspectos del contrato analitico.El encuadre, sostiene Green, deviene una herramienta diagnostica:≪un analizador de analizabilidad≫. La posibilidad de usar o no el encuadrecomo espacio analitico potencial en el que seguir la regla fundamental,permite evaluar las posibilidades y dificultades del funcionamiento representativo. Con pacientes no neuroticos, entonces, se fundamentan lasmodificaciones del encuadre (menor frecuencia de sesiones, posicion caraa cara, etc.) para establecer las mejores condiciones posibles para el funcionamientorepresentativo. Pero estas variaciones debidas a la imposibilidado inadecuacion de aplicar el encuadre psicoanalitico tradicional conservanuna referencia al mismo en el trabajo psiquico del analista: el encuadreinteriorizado por el analista en su propio analisis funciona como encuadrevirtual antes que como protocolo concreto. Se estructura apuntalandoseen la ≪estructura encuadrante≫ del analista, devenida matriz simbolicareflexiva gracias a la formacion analitica (Urribarri, 2010). La diversidadde la practica, con sus encuadres variables, encuentra su unidad (a la vezsu fundamento y su condicion de posibilidad) en el ≪encuadre interno delanalista≫ (Green, 2000b) como garante del metodo.

La nocion de ≪encuadre interno del analista≫ concebido como matrizobjetalizante y representativa es la sede del pensamiento clinico. El trabajopsiquico del analista articula una serie de dimensiones y operacionesheterogeneas (escucha, figurabilidad, imaginacion, elaboracion de lacontratransferencia, memoria preconsciente del proceso, historizacion,interpretacion, construccion, etc.). Su funcionamiento optimo es el de los≪procesos terciarios≫, procesos transicionales internos, sobre los cuales sefundan el pensamiento y la creatividad del analista.≪El pensamiento clinico [define Green en el libro homonimo] esel resultado de un trabajo mutuo de observacion y auto observacionde los procesos mentales que utilizan los canales verbales.≫ Luegorecuerda que antes propuso que el encuadre analitico transforma alaparato psiquico en aparato de lenguaje.3 Y tambien que el procesoanalitico se define como la vuelta sobre si mismo mediante el pasajepor el otro semejante. A estas formulas agrega la idea de que el pensamientoclinico consiste en articular por medio del lenguaje dos tiposde pensamientos: los pensamientos que surgen de las relaciones entrerepresentaciones conscientes y preconscientes, y los pensamientos que ligan los procesos organizados por el lenguaje con los procesos inconscientes,dominados por el proceso primario. ≪Este es el nucleo dinamicodel pensamiento clinico≫ (prolongando esta perspectiva hemospropuesto considerar al pensamiento clinico como un ≪pensamientoterciario≫, en tanto complejizacion y ≪puesta en forma≫ reflexiva delos procesos terciarios).

En contraste con la idea de que las psicoterapias psicoanaliticas sonvariantes mas simples y superficiales de trabajo analitico, estas son reconocidasen su complejidad y su dificultad. Del lado del analista se pone derelieve la necesidad de un trabajo psiquico especial para hacer representable,pensable, analizable el conflicto psiquico situado en los limites de laanalizabilidad. Por ejemplo: la escucha debe combinar la logica deductiva(del modelo freudiano) con una logica inductiva. En la formulacion dela interpretacion se explicita su caracter conjetural, utilizando el modocondicional o interrogativo, para permitir que el paciente tenga un ≪margende juego≫, pueda tomarla o rechazarla.

Frente al mutismo (de cunolacaniano) y la traduccion simultanea (de inspiracion kleiniana), la matrizdialogica del metodo vuelve a ser valorizada y profundizada. La nocionde dialogo analitico cobra un relieve conceptual, y no solo descriptivo. Enambos casos –psicoanalisis o psicoterapia– puede decirse que el objetivode reconocimiento y metabolizacion de lo inconsciente es similar. Su resultadodeseable es la constitucion o despliegue de un encuadre interno(o interiorizacion del encuadre), mediante el cual el nucleo dialogico (intersubjetivo)del analisis devenga una matriz intrapsiquica reflexiva, unaplataforma dinamica de la funcion objetalizante (Urribarri, 2005).

La introduccion del concepto de encuadre inaugura un esquema triadico(encuadre/transferencia/contratransferencia) del proceso analitico: sila transferencia y la contratransferencia son el motor, el encuadre constituyesu fundamento. En esta perspectiva el encuadre es polisemico, conjugandodiversas logicas a las que la escucha debe estar abierta: de la unidad(del narcisismo), del par (madre-bebe), de lo transicional (de la ilusion ylo potencial), de lo triangular (de la estructura edipica). Concordando conesta polisemia del encuadre la posicion del analista es tambien multipley variable: no puede ser ni predeterminada ni fija; ni como padre edipiconi como madre continente, etc. El analista debe jugar, tanto en el sentido teatral y musical como ludico, en funcion de los escenarios desplegados enla singularidad del campo analitico. Puesto que el inconsciente ≪habla endiferentes dialectos≫ el analista debe ser ≪poliglota≫. En la tecnica propuestapor Green para las estructuras no neuroticas se privilegia la dimensiontransicional y dialogica del trabajo analitico: se destaca un recurso quepodriamos denominar ≪squiggle verbal≫ –un estilo de intervencion orientadopor (y hacia) el movimiento representativo del discurso del paciente.

En ≪La posicion fobica central≫ (2002a) Andre Green propone unaconcepcion de la asociacion libre (y la atencion flotante) como produccionacoplada de la pareja analitica: define el discurso en sesion como unproceso arborescente de creación de sentido, que determina en el decir delpaciente y en la escucha del analista un doble movimiento de ≪reverberacionretroactiva y anticipacion anunciadora≫. Esta virtualidad polisemicade la comunicacion analitica puede volverse potencialidad traumatica enlas estructuras no neuroticas: la posicion fobica central es un ejemplo dedefensa contra esta ultima posibilidad.Tecnicamente se pasa desde la (sistematica) interpretacion de la transferencia,a la interpretacion en la transferencia.

La dimension del ≪aquiahora-conmigo≫ pasa a articularse con el ≪alli-entonces-con otro≫. LaNachträglichkeit freudiana (la resignificacion, el après-coup), que definela temporalidad especifica del psicoanalisis, recupera un rol central, siendodoblemente profundizada: como dimension esencial, inherente, delproceso de representacion, y como clave del trabajo psicoanalitico. Lahistorizacion pasa a ser una dimension clave del trabajo de analisis. (Lahistorizacion se centra en la historia del proceso analitico y, como ejemplificaremosmas adelante, no debe confundirse con la mera construccionni mucho menos con la ≪puesta en relato≫ de la historia del paciente.) Ellibro El tiempo fragmentado despliega toda la riqueza metapsicologica dela teoria de la temporalidad que esta en su base.En este contexto se destaca la importancia de la imaginacion del analista(especialmente solicitada en el trabajo en los limites de la analizabilidad).Asi redefinida la escucha analitica es mas amplia que la contratransferencia,y la actividad del analista va mas alla de la elaboracion y eluso de la misma.

Puesto que no todo movimiento de la mente del analistamas alla del proceso secundario es contratransferencial: por ejemplo, se destaca el rol de la regresion formal del pensamiento del analista comovia para dar figurabilidad a lo no representado del paciente.En su elocuente articulo ≪Desmembramiento de la contratransferencia:lo que hemos ganado y perdido con la extension de la contratransferencia≫ (2001) Andre Green propone distinguir y designar tres dimensionesque suelen confundirse.

Lo que corresponde a la posicion analitica queprecede y favorece la transferencia del paciente, asi como a su predisposiciongeneral a reconocer y procesar su propia contratransferencia, se lodenomina ≪conjunto anteanalitico≫ (pudiendo considerarselo como una≪antetransferencia≫). Es el basamento de la ≪contratransferencia strictosensu, singular, por venir≫. Justamente la ≪contratransferencia a la obra≫(en frances: à l’ouvre, es decir en obra, en marcha, inherente al trabajo)se distingue de la latencia de la disposicion anteanalitica y ≪se encarna demanera efectiva en la relacion singular. […] Me refiero a una contratransferenciaque sorprende las expectativas del analista≫. La contratransferenciaes una exigencia de trabajo psiquico para el analista. La asimetria dela relacion analitica ≪no le da ninguna autoridad interpretativa, sino undeber de analizar la transferencia del paciente y su eco en el analista≫. Paraello, sostiene que ≪el lugar de la contratransferencia y del pensamientoanalitico implica la movilidad de los registros y la puesta en actividad delos procesos terciarios≫.

El doble registro (intrapsiquico e intersubjetivo)favorece un ≪pensamiento tercero≫ que emerge de las operaciones de reuniony separacion (intersubjetivo), articulado con los diversos modos depensamiento (intrapsiquico) ≪abriendo una posibilidad de salir de los impassesde la dualidad≫. Por ultimo propone diferenciar un ≪acoplamientoa la transferencia≫ o ≪contratransferencia engranada≫ (engrené) en la queel trabajo de pensamiento se ve paralizado por una relacion inconscientehipnotica de fascinacion mutua, en la que el analista responde en espejoa la fuerza reverberante de la transferencia del paciente.Green postula un apuntalamiento preconsciente de la atencion flotante.

Esto no significa que el rol del inconsciente del analista sea excluidosino que es articulado, mediado, por el preconsciente que es el que permitesu simbolizacion y uso tecnico. El rol del preconsciente adquiereuna importancia renovada como espacio de mediacion, interseccion einteraccion representativo: espacio transicional interno, pivote de la as ciacion libre del paciente (y de la atencion flotante del analista), sede de superlaboracion. En este contexto debe situarse la idea del encuadre internodel analista como una matriz representativa preconsciente en la que sefunda la comprension y la creatividad del analista. En la elaboracion dela contratransferencia los procesos terciarios del analista permiten quela resonancia inconsciente primaria se ligue adquiriendo figurabilidad,pudiendo llegar a ser significada y luego pensada mediante el lenguaje, yfinalmente religada con la inteligida de la situacion analitica.Para ilustrar el pensamiento clinico en tanto complejizacion del trabajopsiquico del analista me gustaria citar una precisa descripcion delautor de Locuras privadas. Discutiendo el modelo post freudiano, y enparticular la nocion bioniana de rêverie como modelo de la contratransferenciatotalizante, escribe:

¿En qué consiste la escucha del analista? En primer lugar en comprender el sentido manifiesto de lo que se dice, condición necesaria para todo lo quesigue; después, y es la etapa fundamental, en imaginarizar el discurso, es decirno solamente imaginarlo, sino incluir en él la dimensión imaginaria construyendode otro modo lo implícito de ese discurso en la puesta en escena delentendimiento. La etapa siguiente (delirará o) desligará la secuencia linealde esta cadena, evocará otros fragmentos de sesión: recientes unos (acaso dela última sesión), menos recientes otros (aparecidos hace algunos meses) y,en fin, mucho más antiguos otros (por ejemplo un sueño de comienzos delanálisis). […] El analista tiene la tarea de ser el archivista de la historia delanálisis y de buscar en los registros de su memoria preconsciente para lo cualconvocará sus asociaciones en todo momento. He ahí el fondo sobre el cualse desarrolla la capacidad de ensoñación del analista. Ésta cobra cuerpo en laúltima etapa, la de religazón, que se efectuará seleccionando y recombinandolos elementos así espigados para dar nacimiento a la fantasía contratransferencialque va al encuentro de la fantasía transferencial del paciente [1986].

Sueño y acto: dos modelos freudianos para el pensamiento clínico

Todo lo que hemos dicho, espero, nos permite articular el pensamiento clínico con el díptico de los dos modelos, del sueño y del acto que Green propone en El tiempo fragmentado (2000) para dar cuenta de las pers pectivas teorico-clinicas derivadas de la primera y de la segunda topicasfreudianas. A las que correlaciona con las diferencias entre el analisis deestructuras neuroticas y no neuroticas. Estos modelos, a su vez, se esclarecenal referirlos al funcionamiento o al disfuncionamiento de la estructuraencuadrante. Asi es posible comprender el rol del encuadre en la situacionanalitica clasica, y sus impasses (y variaciones) en las situaciones en los limitesde la analizabilidad (Urribarri 2005, 2010). En este sentido es posibledistinguir el doble aporte de Green a la tecnica, correspondiente a las dosdimensiones fundamentales de su teorizacion del proceso representativo(≪funcion basica del psiquismo≫): la teoria generalizada de la representaciony la teoria de la estructura encuadrante, matriz y sede de la funcionrepresentativa.

Esquematicamente puede decirse que desde el punto devista tecnico a la primera corresponde el ≪trabajo de representancia≫ y ala segunda el ≪trabajo de limite≫ (lo que en terminos descriptivos puedediferenciarse como trabajo sobre el contenido y sobre el continente). Ambasdeben complementarse en torno al reestablecimiento de la funcionobjetalizante, cuya condicion minima es el investimiento significativo,norte de la escucha y la intervencion del analista.En el modelo del sueno (realizacion y enmascaramiento del deseo inconsciente)las representaciones son un dato de base del psiquismo: creanlas ≪cadenas de Eros≫ al ligar y articular la pulsion, ≪encadenandola≫ al procesorepresentativo.

Esto supone que la funcion continente de la estructuraencuadrante (narcisismo primario) esta lo suficientemente bien establecidacomo para que el analisis pueda concentrarse en el contenido segun un ejeprimordialmente intrapsiquico. Los conflictos identificatorios estan ligadosdialecticamente a los avatares del deseo y no ponen en juego el narcisismoprimario ni las identificaciones primarias. La clinica se funda asi sobre lacompatibilidad existente entre representacion de cosa/representacion depalabra, reunidas transferencialmente en la asociacion libre. El procesose articula segun Green en un tripode ≪encuadre/sueno/interpretacion≫.Ligado a la segunda topica –en la que se observa el reemplazo delinconsciente por el Ello– el modelo del acto (agieren) se centra sobre lamocion pulsional y los fracasos de su ligadura con la representacion (ahorala ligadura representativa es un resultado posible pero ya no un datode partida). El trauma y la compulsion de repeticion mortifera toman el lugar referencial de la realizacion de deseo. Las referencias a las fallas enla relacion con el objeto primario y, correlativamente, a la prevalencia deun narcisismo de muerte se vuelven centrales.

Los conflictos identificatoriosponen en juego los limites entre el sujeto y el objeto, afectando laestructura narcisista primaria y sus identificaciones nucleares. La estructuraencuadrante como espacio de representacion es desbordada por unfuncionamiento evacuativo, proyectivo, des-simbolizante.Lo irrepresentable hace irrupcion en la escena analitica y pone enjaque tanto la asociacion libre como la atencion flotante. En estas situacionesel modelo greeniano de la estructura encuadrante da fundamentoteorico y orienta las variaciones del encuadre y de la tecnica. Laconstruccion del continente psiquico y del preconsciente como espaciotransicional interno y asiento de los procesos terciarios se vuelve unacondicion para el analisis del contenido. Es en este contexto donde,como referente de la tecnica, el sueno (la interpretacion del contenidolatente) es remplazado por el juego (la co-construccion del sentidoen el espacio intersubjetivo como condicion para su introyeccion en,y estructuracion de, lo intrapsiquico).

Por ejemplo, en las situacionesen las que se hace conveniente el trabajo ≪cara a cara≫, en las queconstatamos que la sobreinvestidura de la percepcion funciona comouna contrainvestidura de la representacion. En consecuencia, antesde considerar ≪hacer consciente lo inconsciente≫ debe empezarse por≪hacer consciente (pensable) lo manifiesto≫. La apuesta del juego analiticoa la representacion apunta a la interiorizacion (que contenga lacompulsion evacuativa) en la actualidad de la sesion. Es una apuestapor un proceso de subjetivacion. El eje interpretativo centrado en lointrapsiquico debe articularse con –y en cierta medida desplazarsehacia– lo intersubjetivo. Prioriza un ≪trabajo del limite≫4 que buscacorrelativamente delimitar/construir fronteras internas (formacionesintermediarias entre las instancias) y externas (entre el Yo y el objeto).

Por eso he sugerido que el proceso se organizaria segun otro tripode:≪encuadre interno/acto/interiorizacion≫ (siendo esta interiorizacionel resultado topico del proceso dinamico de la religadura mediante lafiguracion y representacion).Entonces, para terminar, volvemos a la pregunta: ≪.Como funcionala mente del analista contemporaneo?≫. Nuestra respuesta puso en relacionla nocion de pensamiento clinico con la de pensamiento terciario.Recapitulemos algunas de las ideas con las que hemos definido al modeloclinico contemporaneo como terciario: El objeto analitico, objetotercero formado por la relacion analitica. El encuadre, elemento tercero,de estatuto transicional.

El tripode del proceso analitico: transferencia/contratransferencia/encuadre. El encuadre interno del analista, garante dela terceridad, cuando el campo analitico tiende hacia una dinamica dual,bidimensional. El trabajo psiquico del analista, eje conceptual terciarioque incluye la atencion flotante (perspectiva intrapsiquica, analisis de contenido)y la contratransferencia (perspectiva intersubjetiva, analisis de larelacion y del continente) subordinandolas a una mas amplia y complejagama de operaciones en la que se destaca la imaginacion (la creatividad)psicoanalitica. Los procesos terciarios, nucleo del trabajo psiquico delanalista, de su pensamiento clinico.

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